Archivo para la categoría ‘ Debates ’

Vuelvo, después de un més, asediado por los estudios, habiendo cumplido a medias, habiendo sufrido los acosos de la lógica matemática y habiendo disfrutado las extravagancias de la lógica digital de mis estudios de Ingeniería Informática. Pero vuelvo. Vuelvo en diciembre, época de Navidad. ¿Qué? Sí, ¿no te habías enterado? ¡Es navidad! Ya ha llegado, con sus villancicos (los mismos de siempre), sus polvorones (los mismos de siempre) y todos con un año más (esto por desgracia sí evoluciona).

Ya es hora de comprar los regalos, el pavo, el marisco, el champán, los globos, los adornos para el arbol, el arbol por supuesto…en fin, es hora de comprar.

Encendemos la tele y ahí está, Papá Noel anunciando una famosa marca de refresco. Este tio debe ser la ostia porque también anuncia turrón, polvorones, pañales, servilletas, café, herramientas de bricolaje, portátiles ultraligeros y me atrevería a decir que incluso condones.

Suelen ser anuncios sencillos e impactantes, aunque los hay para todos los gustos. A mí personalmente me encantan aquellos dirigidos a los niños más pequeños que dicen: “Corre, pídele a tu mamá un supermegacoche teledirigido que rebota y anda al revés, si no no serás el más way del cole!”.

Son frases inocentes que para nada manipulan la voluntad de los niños…¿?

Aunque te vaya a sonar extraño, este post empieza aquí. Ahora que me he descargado contra Gasta Claus (ese señor proveniente de la sección 3 del Corte Inglés), quiero analizar un poco la mente humana.

¿Por qué compramos masivamente?

Tenemos tendencia a quejarnos de la cuesta de enero, de lo caro que está el pan, de los aprovechados del Mc Donalds, y aún así, seguimos consumiendo, seguimos haciendo lo que nos manda la caja tonta, y lo que nos dice el “tio de rojo”. Esto en realidad tiene una explicación muy sencilla, y facil de entender: miedo al rechazo.

Vivmos en una sociedad consumista, eso está claro, no es nada nuevo. Lo malo que tiene una sociedad es que si se sale uno, lo toman por loco, y si se salen muchos, se desmorona. El problema es que rara vez se salen muchos.

Explicarle esto a un adulto es muy sencillo, y de hecho creo que prácticamente todo el mundo, a excepción del dueño de Carrefour, estará de acuedo comigo en este tema. ¿Pero cómo se le explica esto a un niño?.

Cuando tu hijo viene pidiéndote el supermegacoche teledirigido, no te puedes negar. Papá Noel le ha dicho que si no lo tiene, será el peor del cole y te ruega que le entregues la carta a los Reyes Magos en cuanto puedas, porque si no tiene su coche teledirigido, sus amigos se reirán de él, ya que Papá Noel así lo establece.

Bueno, este tema me pierde y he pasado de la reflexión a la frustración y la queja. La conclusión que quiero que saquéis de este post es que no hay necesidad sin conocimiento. Para querer debemos conocer. Si no sabemos que existe la nueva PlayStation 8 con control cerebral, no la queremos, y 500 euros que nos ahorramos. Y si queremos algo, no estaremos felices hasta que lo tengamos, y nos pondremos ansiosos porque nuestros amigos lo tienen y nosotros no, como siempre, los últimos!. Como diría el grupo de metal System of a Down “Advertising causes need” (”La publicidad crea la necesidad”). Echa un vistazo a tu alrededor y piensa cuántos niños pobres se podrían alimentar con lo que valen tus pantallas, DVD’s, etc.

Realmente merece la pena cambiar el punto de vista y darse cuenta de lo felices que seríamos sin estrés, necesidades de urgencia tales como una televisión y demás aparatejos, o al menos, pensando que no se nos va la vida en ellos.

Y aquí os dejo que voy a comprar.

La condena de las mentes inocentes

Fieles adorando a su dios.

Quiero empezar este blog de una manera más o menos buena. Y qué mejor que hablar de Dios. Sí, ese ser, antropomorfo, que ha perseguido nuestras mentes desde que no éramos más que unos pequeños saltamontes.

No creo que haga falta decirlo, pero lo aclaro por si acaso: soy ateo. No agnóstico, ni “no-practicante”, soy ATEO. Niego rotundamente la existencia de Dios.

Esto no lo digo con la intención de cabrear a más de uno. Lo que pretendo es explicar mi punto de vista.

Vivimos en un mundo manejado por manos poderosas, más de las que vemos por la tele, y todo movido por una sola cosa: dinero. El dinero corrompe, las ansias de dinero nos hacen hacer cosas que nosotros mismos despreciamos, y aún así las hacemos.

¿Por qué iba una institución, tan prestigiosa como la Iglesia, a quedarse fuera de este enredo? La religión católica solo impone el voto de pobreza a las mujeres (monjas). Si el resto de integrantes de la Iglesia no tienen por qué donar sus ganancias, ¿por qué no iban a querer acumularlas?. No hace falta decir que a más adeptos, más dinero.

Entonces ponen en movimiento la maquinaria de captación de mentes. Es aquí donde entra en juego el nivel de cultura de la “víctima”. Una sola persona lista es capaz de manejar grandes masas de gente poco culta, y es de esto de lo que se aprovechan para atrapar a las personas.

Imagínate que se te acercara una persona, y te intentara convencer de que hace magia, porque puede encender la televisión, y hacer que aparezcan imágenes “de la nada”. La reacción más normal sería soltar una carcajada y llamar a la comisaría, para que lo ingresaran en un centro psiquátrico. Podemos detectar la mentira porque tenemos la suficiente cultura como para saber qué es un televisor y cómo funciona, o al menos para saber que seguro no funciona por magia.

Pero ¿qué pasa cuando la persona “atacada” no sabe siquiera qué es un televisor?. Prueba a darle uno a un aborígen australiano y verás qué pasa. Probablemente te consagren como a un dios y acabes comiendo bananas (es fruta, mal pensado) gratis durante toda tu vida.

De lo mismo se vale la religión para convencer a tantas personas.  Afortunadamente, conforme avanzan los años, la gente empieza a comprender qué hay de verdad detrás de las apariencias, y cada vez menos personas caen presas de los cultos religiosos.

Da pena ver cómo una mente tan manejable como la de un niño, se ve condenada a creer en algo que no existe, simplemente por la falta de cultura de unos padres que, aunque no tengan la culpa de su falta de formación, sí la tienen por no querer aceptar la posibilidad de que, detrás de esa niebla , llamada religión,  haya una realidad distinta, libre y sin sujeciones ni complejos.

¿Quién se atreve a refutarlo?