Mamá, para Reyes quiero la Felicidad
Escrito por ZaratustraDic 7

Vuelvo, después de un més, asediado por los estudios, habiendo cumplido a medias, habiendo sufrido los acosos de la lógica matemática y habiendo disfrutado las extravagancias de la lógica digital de mis estudios de Ingeniería Informática. Pero vuelvo. Vuelvo en diciembre, época de Navidad. ¿Qué? Sí, ¿no te habías enterado? ¡Es navidad! Ya ha llegado, con sus villancicos (los mismos de siempre), sus polvorones (los mismos de siempre) y todos con un año más (esto por desgracia sí evoluciona).
Ya es hora de comprar los regalos, el pavo, el marisco, el champán, los globos, los adornos para el arbol, el arbol por supuesto…en fin, es hora de comprar.
Encendemos la tele y ahí está, Papá Noel anunciando una famosa marca de refresco. Este tio debe ser la ostia porque también anuncia turrón, polvorones, pañales, servilletas, café, herramientas de bricolaje, portátiles ultraligeros y me atrevería a decir que incluso condones.
Suelen ser anuncios sencillos e impactantes, aunque los hay para todos los gustos. A mí personalmente me encantan aquellos dirigidos a los niños más pequeños que dicen: “Corre, pídele a tu mamá un supermegacoche teledirigido que rebota y anda al revés, si no no serás el más way del cole!”.
Son frases inocentes que para nada manipulan la voluntad de los niños…¿?
Aunque te vaya a sonar extraño, este post empieza aquí. Ahora que me he descargado contra Gasta Claus (ese señor proveniente de la sección 3 del Corte Inglés), quiero analizar un poco la mente humana.
¿Por qué compramos masivamente?
Tenemos tendencia a quejarnos de la cuesta de enero, de lo caro que está el pan, de los aprovechados del Mc Donalds, y aún así, seguimos consumiendo, seguimos haciendo lo que nos manda la caja tonta, y lo que nos dice el “tio de rojo”. Esto en realidad tiene una explicación muy sencilla, y facil de entender: miedo al rechazo.
Vivmos en una sociedad consumista, eso está claro, no es nada nuevo. Lo malo que tiene una sociedad es que si se sale uno, lo toman por loco, y si se salen muchos, se desmorona. El problema es que rara vez se salen muchos.
Explicarle esto a un adulto es muy sencillo, y de hecho creo que prácticamente todo el mundo, a excepción del dueño de Carrefour, estará de acuedo comigo en este tema. ¿Pero cómo se le explica esto a un niño?.
Cuando tu hijo viene pidiéndote el supermegacoche teledirigido, no te puedes negar. Papá Noel le ha dicho que si no lo tiene, será el peor del cole y te ruega que le entregues la carta a los Reyes Magos en cuanto puedas, porque si no tiene su coche teledirigido, sus amigos se reirán de él, ya que Papá Noel así lo establece.
Bueno, este tema me pierde y he pasado de la reflexión a la frustración y la queja. La conclusión que quiero que saquéis de este post es que no hay necesidad sin conocimiento. Para querer debemos conocer. Si no sabemos que existe la nueva PlayStation 8 con control cerebral, no la queremos, y 500 euros que nos ahorramos. Y si queremos algo, no estaremos felices hasta que lo tengamos, y nos pondremos ansiosos porque nuestros amigos lo tienen y nosotros no, como siempre, los últimos!. Como diría el grupo de metal System of a Down “Advertising causes need” (”La publicidad crea la necesidad”). Echa un vistazo a tu alrededor y piensa cuántos niños pobres se podrían alimentar con lo que valen tus pantallas, DVD’s, etc.
Realmente merece la pena cambiar el punto de vista y darse cuenta de lo felices que seríamos sin estrés, necesidades de urgencia tales como una televisión y demás aparatejos, o al menos, pensando que no se nos va la vida en ellos.
Y aquí os dejo que voy a comprar.

